¿En qué se diferencia un examen optométrico de un oftalmológico?

 


Si bien el cuidado de la salud visual demanda un complemento entre la optometría y oftalmología, muchas personas tienen la percepción errada de que estas dos ramas son lo mismo. Lo cierto es que la formación académica y experiencia profesional en ambos casos es distinta, y las funciones que cumplen los optómetras y oftalmólogos también son diferentes.

 

De acuerdo con el Dr. Alejandro Lalama, Jefe de Diagnóstico de la Clínica Andes Visión, “Siempre que un paciente sufre de molestias oculares, es fundamental que acuda a un especialista que efectúe una valoración y determine qué tratamiento debe seguir. Sin embargo, a algunos les resulta complicado saber a qué tipo de profesional acudir.”

 

Para contribuir a un mejor entendimiento del tema, el representante de Andes Visión detalla a continuación algunos aspectos relevantes en torno a la optometría y oftalmología, incluyendo las diferencias entre lo que se evalúa en los exámenes que se realizan en ambas áreas de la salud visual.

 

Sobre la formación de optómetras y oftalmólogos

 

      Un optómetra está capacitado para identificar y tratar problemas visuales, pero no es médico de formación, sino graduado en óptica. “La formación del optómetra le permite realizar un examen primario de los ojos y el funcionamiento visual, recomendar un tratamiento, e inclusive sugerir medidas de prevención para evitar que aparezcan o se compliquen los defectos refractivos del ojo”, indica el Dr. Lalama. Agrega que, al no ser médico, este profesional no puede realizar cirugías oculares, y por la legislación ecuatoriana, no puede prescribir medicamentos.

 

      El oftalmólogo, por el contrario, tiene una formación médica de base, especializándose en oftalmología. “Esto significa que tiene la capacidad de reconocer enfermedades sistémicas e identificar sus posibles repercusiones en la salud visual”, puntualiza el experto de Andes Visión. Además, puede prescribir medicamentos y efectuar procedimientos quirúrgicos para tratar patologías como cataratas, presbicia y glaucoma, así como llevar a cabo cirugías refractivas con láser, para que los pacientes dejen de usar lentes.

 

Sobre sus funciones

 

      En términos generales, el optómetra recomendará el uso de lentes convencionales y/o lentes de contacto para compensar la refracción que presente el paciente. Asimismo, prescribirá fórmulas ópticas cuando el caso lo amerite. Como parte de su trabajo, cumple con las siguientes funciones:

      Detectar una pérdida visual, siendo el primer filtro de una valoración visual y ocular integral

      Identificar trastornos visuales refractivos y recomendar tratamientos para su corrección, ya sean lentes de armazón, lentes de contacto, ayudas ópticas o ejercicios visuales

      Manejar instrumentos optométricos para la ejecución de exámenes visuales

      Ejecutar e interpretar exámenes complementarios través de equipos de obtención de imágenes

      Prescribir y adaptar lentes (incluyendo lentes de contacto) y/o gafas

 

      Por su parte, el oftalmólogo será quien diagnostique y establezca el tratamiento adecuado para las enfermedades relacionadas con los ojos, incluyendo aquellas que afecten a los párpados, al aparato lagrimal, cristalino, vítreo, retina, entre otros. Para ello, debe cumplir con funciones como:

      Realizar una consulta exploratoria

      Diagnosticar enfermedades oculares y definir el tratamiento médico y/o quirúrgico que corresponda

      Realiza cirugías oculares

      Implantar lentes intraoculares

      Prescribir fármacos

 

Sobre los exámenes optométricos y oftalmológicos

 

      “El examen optométrico comprende una serie de pruebas en las que se evalúa qué tan óptimo está el sistema visual para realizar las actividades cotidianas del individuo”, manifiesta el especialista de la Andes Visión. Consta de las siguientes evaluaciones: agudeza visual, que es la capacidad de discernir objetos y detalles a cualquier distancia; refracción, referente a la nitidez de la visión, tanto de lejos como de cerca; movimientos oculares, que como su nombre lo indica, tiene que ver con el movimiento de los ojos; coordinación de ambos ojos, es decir, que apunten al mismo lugar de forma rápida y coordinada; falta de binocularidad, que puede afectar a la atención y calidad de ejecución del paciente; enfoque o acomodación, que es la habilidad de ver de manera clara y definida cuando hacemos el cambio de fijación de una distancia a otra; memoria visual, correspondiente a la capacidad del paciente de almacenar y recordar información que ha sido presentada de manera visual; y finalmente, lateralidad y direccionalidad, que se refiere a la capacidad de reconocer lo que es derecho e izquierdo tanto en el propio cuerpo como en la proyección en el espacio. En casos especiales, también se realizan valoraciones en diferentes especialidades como optometría pediátrica, terapia visual, baja visión, prótesis oculares, etc.

      “El examen oftalmológico es una valoración sobre el estado anatómico y funcional del ojo, así como de los anexos y estructuras relacionadas del mismo”, aclara el Dr. Lalama. Además, se revisan patologías y sus respectivos tratamientos. Este examen incluye una revisión especializada de las siguientes áreas o especialidades: oftalmología general, que trata las enfermedades de los ojos; córnea y segmento anterior, para solucionar los problemas oculares relacionados con la falta de visión producidos por un daño en la córnea, conjuntiva o cristalino; retinología, que se enfoca en el tratamiento de enfermedades del segmento posterior del ojo englobando vítreo, retina y nervio óptico; y glaucomatología,  referente al tratamiento de los efectos relacionados al glaucoma en el ojo. En casos especiales también se realizan valoraciones especiales en pediatría, neurooftalmología, estrabismo, etc.

      Estos dos tipos de exámenes pueden realizarse en la Clínica Andes Visión, tanto en la ciudad de Quito como en Guayaquil, y según lo sugerido por el representante de la institución, deberían hacerse al menos 1 vez al año para prevenir o tratar oportunamente las diferentes patologías visuales que podrían afectar a la ciudadanía.

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