CUIDADOS ALIMENTICIOS PARA UNA DIETA BALANCEADA EN PACIENTES QUE PADECEN LA ENFERMEDAD DE CROHN

La enfermedad de Crohn (EC) es una patología inflamatoria intestinal que no tiene cura, provoca la inflamación del tubo digestivo produciendo dolor abdominal, diarrea intensa, fatiga, adelgazamiento y desnutrición. En ocasiones este padecimiento no presenta síntomas durante gran parte de la vida del paciente mientras que en otras circunstancias hay personas que pueden tener graves manifestaciones crónicas durante toda su vida.
Aunque puede afectar cualquier sitio del tubo digestivo, se suele detectar al principio del intestino grueso donde la congestión propia de este trastorno lesiona toda la pared intestinal produciendo una inflamación crónica, por lo que es indispensable que los pacientes con esta condición estén al cuidado de un profesional en gastroenterología que disponga de un tratamiento adecuado y controle la alimentación para que sea balanceada y favorable para el cuerpo del paciente.
Los principales objetivos de una dieta equilibrada en la EC son evitar estados de malnutrición, disminuir la inflamación de las zonas afectadas por el padecimiento, proteger las mucosas (capa más interna del tubo digestivo), corregir y mejorar el tránsito intestinal y facilitar la digestión.
Es importante tomar en cuenta que una persona con esta condición debe conocer si tiene intolerancia a ciertos alimentos, obligatoriamente debe llevar una subsistencia saludable y suficiente en calorías y proteínas para evitar la desnutrición.
Dentro de una dieta proporcionada en fase de remisión, es decir cuando no se han manifestado los síntomas de la enfermedad, se aconseja evitar espinacas, naranjas, embutidos, alcohol, café, comidas picantes, lácteos, col, cereales integrales, coliflor, bebidas con gas y productos con edulcorante de carga como el sorbitol que produce dolores fuertes en la región abdominal del estómago.
Así mismo se puede potenciar el uso de otro tipo de alimentos ricos en omega-3 tipo EPA, betacarotenos como la papaya o el mango, germen de trigo y aguacate gracias a que aportan vitamina E, C, selenio y zinc al cuerpo y por último sustentos que aporten antioxidantes como la quercetina presente en la cebolla, té verde, manzanas o bayas.
En la fase de brote o recaída de la patología cuando hay manifestaciones comunes es necesario tener una nutrición hipercalórica, hipolipídica es decir baja en grasas, hiperproteica (rica en proteínas), hidratante y de fácil digestión. Se aconseja arroz blanco, pasta de arroz, pescado, papa hervida, y total ingesta de líquidos durante todo el día.
Si existe diarrea es necesario evitar el gluten y la lactosa así mismo comidas grasosas, cereales o la cascara de las frutas ya que contienen fibra insoluble que es resistente a la digestión y se fermenta parcial o totalmente en el intestino grueso. Una buena recomendación es comer espaciadamente entre comidas con poco volumen, unas 6 veces al día.
En ocasiones los pacientes con EC sufren de desnutrición grave y es en estos casos que la alimentación no es suficiente para ayudar al cuerpo, por ello muchas personas requieren sustento artificial. Existen dos tipos importantes:
Nutrición parenteral: Se emplea por vía intravenosa para administrar nutrientes directamente a la sangre.
Nutrición enteral: Se ingiere por vía oral o también puede ser administrada directamente al estómago a través de una sonda, es la alternativa más común.
Existen también suplementos que pueden acompañar la alimentación, como por ejemplo glutamina para mejorar las digestiones, reparar tejidos musculares y nutrir las células del colon para disminuir la diarrea y molestias abdominales, otra opción son los probióticos para fortalecer la flora intestinal y omega-3 que contiene efectos antiinflamatorios. Estos deben ser recomendados por un especialista (no automedicarse).
La recomendación brindada en el siguiente párrafo es de carácter personal y profesional, otorgada por un experto en gastroenterología del Ecuador. El contenido mencionado no es de autoría de Takeda.
De acuerdo con el doctor David Andrade Zamora del Hospital de Especialidades José Carrasco Arteaga del IESS en la ciudad de Cuenca, es igualmente importante además de mantener una alimentación saludable, el no suspender los tratamientos instaurados por el gastroenterólogo especialista en enfermedad de Crohn, ya que los tratamientos farmacológicos permiten mantener controlada la enfermedad, evitando así las recaídas que implica una alteración de la calidad de vida y del estado nutricional.
Es importante recalcar que todas las sugerencias alimentarias deben ser recomendadas por un profesional en nutrición y autorizadas por el médico especialista en gastroenterología, quienes son los expertos que conocen lo que es mejor para la salud del paciente con enfermedad de Crohn.

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